Tamara y Paul se dijeron algo así el día de su boda en Maltés del Fraile, Níjar.
Y esa frase lo resume todo:
dos personas de mundos distintos, con familia y amigos que viajaron desde lejos
para estar ahí, celebrando que habían conseguido juntar sus dos vidas en un mismo sitio.
En bodas como esta, el esfuerzo de todos se nota.
Y las ganas de disfrutarlo también.
Lo que más valoro es la naturalidad que mostraron delante de la cámara en todo momento.
Sé lo difícil que puede llegar a ser.
Cuando una pareja se olvida de que estás ahí,
el vídeo documental se hace solo.
Gracias por las ganas, por la confianza y por dejarme guardar ese día.
