Nadie sabe que está viviendo el mejor momento de su vida mientras lo vive.
Eso es lo que me gusta de grabar bodas en Mojácar:
la luz, el pueblo, el ambiente…
pero sobre todo la sensación de que algo importante está pasando
y nadie quiere que acabe.
José María y Lara vivieron su boda exactamente así.
Presentes, disfrutando, sin necesitar que nadie les recordara que era un día especial.
Ya lo sabían.
Mi trabajo en una boda como esta es sencillo:
estar atento, no molestar, y asegurarme de que cuando lo veáis dentro de años
siga sintiéndose igual de real y auténtico que el día que lo vivisteis.
Gracias, José María y Lara.
